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Purpose is not a destination but a path…

29 de mayo de 2020

Paradójicamente, la distancia ha unido a las organizaciones. Tener un propósito claro les ha permitido redescubrir su esencia, generar confianza interna en sus capacidades, y avanzar juntos, con mayor seguridad, en la búsqueda de nuevas oportunidades.

Ha tenido que venir una crisis, y con ella el teletrabajo, para demostrarnos, una vez más, que cuando la misión está clara, se puede confiar en el compromiso de los empleados, porque la productividad no solo no ha bajado, sino que en muchos casos ha aumentado. Su éxito no ha estado tanto en la tecnología, sino en la cultura.

Esta crisis nos ha demostrado que los empleados merecen ser tratados como partners, y comunicarse con ellos de una forma transparente, explicando no solo el qué se espera de ellos, sino porqué su esfuerzo es necesario e importante para la empresa, y cómo su trabajo impacta de lleno en la estrategia de negocio.

En un momento de tanta volatilidad, las empresas necesitan unos equipos dispuestos a saltar y adaptarse con agilidad a cualquier situación. Esa resiliencia se entrena y se practica, mediante una comunicación constante y fluida, la participación y el debate interno, para que el nuevo giro no nos pille desprevenidos. De este modo, la confianza ha de ser el motor que consiga sacar lo mejor de nuestros equipos.

En definitiva, tener un purpose claro, inspirador, fácil de recordar y con el que identificarse, es la clave para tener un equipo cohesionado y dispuesto al cambio. Pero no basta tenerlo. Hay que ponerlo en el centro de nuestra estrategia y compartirlo a través de una comunicación interna más estratégica e integradora.

Adaptarse al cambio no es algo nuevo. Hace ya más de 2.000 años, Séneca decía… “Ningún rumbo es bueno cuando no se sabe hacia donde navegas.”

¿Tienen claro tus empleados hacia donde navega tu empresa?

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